viernes, 11 de noviembre de 2011

Ser buen padre: tan difícil como necesario



Dentro de una familia no solo es importante que los padres quieran a sus hijos. Es importante también que lo sepan demostrar, que los hijos se sientan queridos. Cuantas personas, cuántos hijos, no se sienten queridos por sus padres…
Cualquiera, pensando de forma lógica, puede darse cuenta y entender que sus padres le quieren, pues suele ser raro lo contrario, pero no solo ha de creerlo, ha de sentirlo y notarlo. Pues cuando deja de sentirlo deja de creerlo.
Hay diversos factores que pueden “favorecer” esta situación. Problemas familiares, laborales, y un largo etcétera.  Sin embargo, en todos los casos de falta de afecto hacia los hijos, suele haber un factor común que provoca, o proviene de, esta situación: el orgullo. Y cuando este orgullo está muy avanzado es difícil volver atrás. Tanto para los padres como para sus hijos.
Cuando se es consciente del problema, ocasionado como ya hemos dicho principalmente por el orgullo, y no se  ponen los medios suficientes para mejorar lo que para el hijo supone un grave inconveniente, es cuando se está cometiendo una falta de caridad hacia los hijos. Y es aquí donde está lo peliagudo de la cuestión.
Arreglar esas situaciones no es fácil, nada fácil, y requiere tiempo y disposición de las dos partes a solucionar el problema. Es ante todo indispensable apartar el orgullo, germen que nos destruye lentamente.
Y para apartarlo es necesario amor, mucho amor. Pues el amor es la razón que nos lleva a renunciar al orgullo y a nosotros mismos, lo que muchas veces para nosotros es una humillación, un acto cobarde, es en realidad un acto de valentía, que dice mucho de aquellos que lo consiguen.
Y con eso volvemos a lo mismo de siempre, amor, humildad, paciencia, y caridad.
Aunque cierto es también que una parte importante de la solución del problema recae sobre nosotros, los hijos. Con amor y humildad podemos cambiar a nuestros padres.
Visto así, ¿Por qué no intentamos ser nosotros esa pieza clave en la solución de esa falta de afectividad?

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