viernes, 30 de septiembre de 2011

El problema del SXXI

Floripondios, tenemos un problema.
Hemos substituido la aceptación de nosotros mismos, por la envidia a los demás. Como no nos aceptamos, queremos destruir o poseer lo que del prójimo anhelamos.
Vivimos con el peso de nuestras limitaciones, inconscientemente muchas veces, pues ni pensamos en ellas.
Permanecemos en un mundo ficticio construido en nuestras mentes. Vamos por la vida sin pensar, y así estamos. Ni a nosotros mismos nos conocemos. Vivimos en un mundo extraño, donde a nadie realmente conocemos.
Hemos de hacer un acto profundo de reflexión e intentar conocernos. Cuando empecemos a saber quién somos, empezaremos a querernos y a aceptarnos en nuestras limitaciones.
Cuanto más nos adentremos en este ejercicio de auto conocimiento y reflexión, más notaremos que nuestro amor crece, y poco a poco vamos a ir desterrando la envidia.
El siguiente paso será conocer a los demás.

No es ejercicio fácil, pero tampoco es fácil estudiar, y la gente lo hace.

Sentirse querido, el motor de nuestras vidas


Sentirnos queridos, lo que nos lleva a levantarnos cada mañana.
Las personas necesitamos sentirnos queridas. Necesitamos saber que hay otros seres humanos que nos quieren, y queremos saber que no somos los únicos que nos preocupamos por nuestros problemas.
Ya lo decía Abraham Maslow  en su pirámide sobre las necesidades humanas, donde la necesidad de sentirse querido por los demás ocupa casi el lugar de más importancia.
No busquemos sentirnos admirados y halagados por el resto, es un falso sentirse querido. Queramos al resto, y el ser queridos nos vendrá por añadidura.
Cuántas personas que son y buscan ser admiradas, halagadas y veneradas, van tristes y desesperadas por la vida, esperando sentirse aunque sea, queridas por una hamburguesa.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La sociedad de lo Irracional


Barcelona ciudad de locos

Vivimos en una sociedad en la que se reparten Pastillas del Día Después a las menores, pero que para hacerse un tatuaje hay que pedir permiso a los padres. Donde matar toros es ilegal, pero el aborto es un derecho. Donde hay crisis por doquier, pero la mujer de Montilla cobra 15 sueldos. Donde hasta hace poco en las calles estaba prohibido ir sin camiseta, pero se podía ir desnudo. Donde se penaliza el consumo de drogas en la vía pública, pero el Ayuntamiento abre una narco sala para que la gente acuda a drogarse. Donde la gente se ríe de Dios, pero acuden al tarot y a la lectura de manos. Donde las personas se creen especiales, pero solo son copias de un mismo patrón. Donde ser ateo es razonable, pero ser católico una estupidez. Donde se dice respetar a la mujer, pero se la menosprecia en infinidad de anuncios, revistas y páginas web. Donde la gente no se quiere, se utiliza. Donde la gente ni piensa ni razona, solo escucha y acepta. Donde la gente no se acepta a sí misma, y se opera para ser ¿más feliz? Donde las personas desorientadas, buscan un camino a seguir. Y es que, solo es necesario rascar un poquito para ver lo desorientada y perdida que va la gente por la vida.


¿A dónde van? 


Total, que más da, si no es a Pekin, será en Pokón.

Sobre la FELICIDAD


Felicidad es lo que nos falta y necesitamos con urgencia. La basamos en cosas superficiales y temporales, y a la mínima ráfaga de viento desaparece. No nos dura ni un solo día, y cuando queremos darnos cuenta de que somos felices, ya hemos dejado de serlo otra vez.
Y la respuesta al por qué no somos verdaderamente felices, es porque buscamos la felicidad en lo material, y lógicamente no la encontramos. Nos convertimos en nuestros propios dioses, y tampoco esto nos hace felices. La buscamos en los demás, y esto tampoco nos llena.
Y pasa el tiempo y la falta de felicidad nos va vaciando por dentro, nos deja tristes y no comprendemos el porqué. Empezamos a alimentar la envidia, la rabia, el orgullo, la vanidad y la soberbia. Cuando lo que tendríamos que alimentar es el amor.
Y el kit de la cuestión es que no podemos esperar a ser felices para empezar a amar, porque es este el punto clave para empezar a ser feliz, el AMOR.  Cuanto menos envidiosos seamos, cuanta menos rabia tengamos, y en la medida en que apartemos la vanidad y la soberbia de nuestras vidas, más felices seremos.



De hecho, creo que, ni la pelota de arriba es feliz.