Floripondios, tenemos un problema.
Hemos substituido la aceptación de nosotros mismos, por la envidia a los demás. Como no nos aceptamos, queremos destruir o poseer lo que del prójimo anhelamos.
Vivimos con el peso de nuestras limitaciones, inconscientemente muchas veces, pues ni pensamos en ellas.
Permanecemos en un mundo ficticio construido en nuestras mentes. Vamos por la vida sin pensar, y así estamos. Ni a nosotros mismos nos conocemos. Vivimos en un mundo extraño, donde a nadie realmente conocemos.
Hemos de hacer un acto profundo de reflexión e intentar conocernos. Cuando empecemos a saber quién somos, empezaremos a querernos y a aceptarnos en nuestras limitaciones.
Cuanto más nos adentremos en este ejercicio de auto conocimiento y reflexión, más notaremos que nuestro amor crece, y poco a poco vamos a ir desterrando la envidia.
El siguiente paso será conocer a los demás.
No es ejercicio fácil, pero tampoco es fácil estudiar, y la gente lo hace.



