Y la respuesta al por qué no somos verdaderamente felices, es porque buscamos la felicidad en lo material, y lógicamente no la encontramos. Nos convertimos en nuestros propios dioses, y tampoco esto nos hace felices. La buscamos en los demás, y esto tampoco nos llena.
Y pasa el tiempo y la falta de felicidad nos va vaciando por dentro, nos deja tristes y no comprendemos el porqué. Empezamos a alimentar la envidia, la rabia, el orgullo, la vanidad y la soberbia. Cuando lo que tendríamos que alimentar es el amor.
Y el kit de la cuestión es que no podemos esperar a ser felices para empezar a amar, porque es este el punto clave para empezar a ser feliz, el AMOR. Cuanto menos envidiosos seamos, cuanta menos rabia tengamos, y en la medida en que apartemos la vanidad y la soberbia de nuestras vidas, más felices seremos.
De hecho, creo que, ni la pelota de arriba es feliz.

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