No me es fácil
decir lo que a continuación expondré, pues no solo es complicado de explicar,
sino que además serán muchas las voces discordantes, sin embargo me expongo a
ello. El barullo, a veces, mola.
Intentaré definir
lo que es amor en una pareja, y lo que se reduce a un simple uso, a un acto de
egoísmo.
Para definir lo
que es amor entre dos, empezaré definiendo lo que NO lo es.
Un caso típico de
no amor, es por ejemplo eso que ahora está tan de moda, los “aquí te pillo aquí
te mato”, los “líos de discoteca”, o los “rolletes”, pues en el fondo, todos se
reducen a lo mismo.
La cuestión es,
¿por qué no son amor? .
Muchas veces
solemos confundir amor, con sexo y placer, llegando a sustituir el primero por
los segundos.
Cuando nosotros, por
el hecho de tener un deseo, en este caso
de placer sexual, tenemos ganas de satisfacerlo, y mantenemos relaciones (se
entiende de que tipo) con otra persona, estamos reduciendo estas relaciones
simplemente a satisfacer nuestro deseo de placer. En el momento en que nosotros
mantenemos relaciones para satisfacer este deseo, simplemente estamos usando a
la otra persona para eso, para satisfacer NUESTRO deseo, por lo que se acaba convirtiendo en un acto de egoísmo y en
un uso del prójimo. Y usar al prójimo, en
ningún caso denota amor a la otra persona. Todo lo contrario, el uso y el
egoísmo son señales de desamor. Lo que significa que no estamos queriendo al
otro.
¿Y si los dos
implicados quieren? Pues lo mismo, no deja de ser un acto de egoísmo y de uso
por parte de los dos. Es un usar y aceptar ser usado. Es decir, no querer y
aceptar no ser querido.
Y permitirme la
afirmación que a muchos sorprenderá, pero; siguiendo la lógica anterior,
mientras se use preservativo en una relación, el acto no deja de reducirse al
querer satisfacer un deseo, una “necesidad”, y por tanto se convierte en última
instancia en un acto de desamor, en un uso (salvo en casos muy concretos que explicarlos sería muy extenso, por lo que los dejaré para más adelante).
Pues el problema
reside en que el “aquí te pillo…” se reduce simplemente a querer satisfacer un deseo, en vez de abrirse
también a la posibilidad de tener un hijo, la máxima expresión de amor. Es entonces
y solo entonces, cuando las personas se abren a la posibilidad de tener un hijo, cuando existe verdadero amor. El acto no se reduce
entonces a una simple satisfacción de un deseo, implica algo mucho más
importante, aceptar y abrirse a la consecuencia que eso trae consigo, que no
deja de ser, repito, la máxima expresión de amor. Abrirse a la posibilidad no quiere decir ir a
buscarlo siempre, significa no cerrarse de forma artificial, e impedir que este
pueda “venir”.
Digo todo esto
consciente de que somos muchos los que hemos metido la gamba, por eso no acuso
ni juzgo a nadie, solo intento hacer pensar un poco acerca del tema, confiado
en que en un futuro sepamos ver lo que es realmente el amor.
Sabiendo ya lo
que no es amor, veamos ahora lo que sí es amor. Para mostrarlo, he escogido un
fragmento de la Biblia, que creo es el escrito más bonito sobre amor que existe,
y con el que termino este artículo.
“El amor es paciente, es servicial; y sin
envidias, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no
tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se
regocija con la verdad. El amor todo lo
disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará
jamás”.
1ª Carta a los Corintios: (capítulo 13, versículos
1-13)