Consigamos ser humildes,
y ya lo habremos conseguido casi todo
Solo los
humildes, o aquellos que intentan serlo, se acercarán un poco más a la
verdadera felicidad.
Una persona
humilde es capaz de encajar y superar desamores, ya sean en la familia, en los
amigos, o en sus compañeros de estudios o trabajo. El humilde es consciente de
que no es imprescindible, y que como en todo, habrá quién, por ejemplo, dentro
de su grupo de amigos, contará más con él, y quién contará menos. Sabrá
entender que a veces no se le tenga en cuenta, y lo mejor de todo, lo sabrá
entender con amor.
Por eso el
humilde tendrá siempre a todo el mundo en cuenta, a pesar de que a él no le
tengan en cuenta siempre.
El humilde cogerá el trozo más pequeño de carne cuando su madre le pase la bandeja,
el humilde se duchará más temprano para que sus hermanos pequeños puedan dormir
más, el humilde no criticará, intentará ayudar, el humilde será valiente pero
no agresivo.
El humilde actuará por amor.
El humilde actuará por amor.
Debemos ser conocedores de nuestras virtudes, pero también
de nuestros errores y pedir ayuda para mejorar. No resulta fácil reconocer
aquello en lo que fallamos, además el orgullo muchas veces actúa de barrera,
pero reconocerlo y compartirlo con los demás, nos hace grandes, nos ayuda, y
nos acerca más a los nuestros.
Todos agradecemos cuando la gente es sincera con nosotros y nos ayuda a corregir nuestros errores, esto no hace sino fortalecer la amistad.
Todos agradecemos cuando la gente es sincera con nosotros y nos ayuda a corregir nuestros errores, esto no hace sino fortalecer la amistad.
Una persona
humilde no necesita aparentar nada delante de los demás, pues no se considera,
ni necesita ser, más que ellos. Cuando empecemos a dejar de estar pendientes de
los demás (en el sentido peyorativo de la expresión) empezaremos a ser un poco
más humildes.
Aprendamos a
pedir perdón con el corazón aun cuando a nosotros no nos lo pidan. Esta es de
las pruebas más duras que el hombre ha de superar. Pedir perdón.
El humilde, en
definitiva, es esa persona con la que es agradable estar, que no tiene una palabra
de desprecio hacia los demás, y que no
busca halagos ni ser tenida en cuenta siempre.
El humilde, es y
está alegre la mayor parte del tiempo.
Ser humildes no
es fácil, pero merece realmente la pena.
Ser humildes
no solo nos hace mejores a nosotros, también ayuda al resto a ser mejores.
Actuemos por
amor y seremos humildes.

Jaume, geniales todas las entradas!!!
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